Gabriel de Castilla, otro gran español olvidado

 Tener historia y no interesarse por ella es pasotismo sin más. 

 

Desde siempre ha existido la polémica sobre si fue Gabriel de Castilla o el holandés Dirck Gerritsz el primero en avistar los contornos de la Antártida desde las islas Shetland del Sur, en el llamado Mar de Drake que en puridad debería de llamarse Mar de Hoces. Fue este último un descubrimiento más veraz y consistente, pues el avistamiento sucedió en 1526, cuando los tripulantes de la carabela San Lesmes, que eran parte de la expedición de García Jofre de Loaísa en su ruta hacia las Molucas, quedaron dispersos tras una gran tormenta al atravesar el Cabo de Hornos. Según el criterio del holandés, esta visión, real o no, ocurrió al parecer en 1599.  Los éxitos que otros se arrogan tuvieron como protagonistas a muchos españoles anónimos que jamás fueron honrados como se merecían.

Desde una verdad posible o relativa, quizás pudo ser el marino palentino y los casi dos centenares de hombres de su tripulación,  se convirtieran en los primeros en avistar la Antártida.

En aquella época existía la idea, aunque cada vez más desarraigada, de la catarata abisal en la que las embarcaciones eran devoradas por una corriente de agua colosal que las arrastraba hacia los límites de la nada. En el acervo popular esta convicción era más real que entre el mundo de los marinos, pero la idea de la Gran Catarata estaba ahí presente.

En lo referente a las líneas de lo que se conocía como ‘Terra Australis Incógnita’, siempre hubo una clara percepción de su más que probable existencia, pero la asociación de los famosos 40 rugientes con sus brutales vientos y permanente mar arbolada, que eran de por sí un elemento disuasorio bastante contundente, impedía cualquier intento de exploración. Aquellas siluetas fantasmagóricas rodeadas de un tenebrismo, que ni el mismo Turner podría imaginar en la plenitud de su inspiración, creaban los contornos o perfiles de un lugar solo habitado por la locura.

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Existe un documento en el Archivo de Simancas, y con copia en la biblioteca del almirantazgo holandés, en el que Laurenz Claesz, componente de la tripulación de la nave de la Corona Española (Carlos V era rey de España desde 1516) cita textualmente, “se vislumbraron unas islas cubiertas de nieve, que por la situación geográfica (64 grados de latitud sur)…” podrían formar parte del actual archipiélago más sureño de las Shetland, islas que configuran hoy parte de la geografía Antártica.

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