CLESA: La Empresa Que Fue: El Lechero de España Se Reinventa

La leche y los yogures que había en los hogares españoles desde los años 60 hasta mediados los 90, eran los del anagrama de la vaca

 

Aún hoy en las casas de pueblo, comen en los platos de Clesa. Pocas amas de casa se resistían a las promociones de las vajillas de Clesa, por la compra de sus productos. A día de hoy continúa como la empresa láctea con más presencia en Galicia. Sin embargo sus orígenes se remontan a 1920 en una explotación ganadera en Lerma, conocida como Bascones. Algunos años después se transformó en Celebusa (Compañía Lechera de Burgos, S.A.), y en 1943, se convierte en Clesa (Centrales Lecheras Españolas, S.A.).

Pero su objetivo era ser referente a nivel nacional y, para conseguirlo inauguró su primera fábrica en la madrileña avenida del Cardenal Herrera Oria, convirtiéndose en el lechero de Madrid. Al mismo tiempo fue agrupando a más cooperativas, entre ellas Letona (Central Lechera de Barcelona), propietaria de Cacaolat. La expansión fue obra de un nieto de los propietarios de Bascones, Arturo Gil Pérez-Andújar que la presidió desde los años 60 hasta 1998.

Clesa era sinónimo de éxito y de una excelente gestión por parte de su accionista mayoritario, que supo rodearse de un equipo comercial que defendía la empresa como suya, pero los italianos de Parmalat, apostaron con una oferta que no se podía dejar pasar y a sus conocidos yogures y batidos Cacaolat, se sumaron los helados Royne, todo iba con viento a favor de los nuevos propietarios, hasta que la matriz italiana tuvo problemas y no les quedó más remedio que deshacerse de Clesa.

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El beneficiado de todo fue Ruiz-Mateos que removió lo imposible para hacerse con la compañía lechera y su insistencia dio sus frutos. En 2007, se hizo con la empresa desembolsando 188 millones de euros. Nueva Rumasa pretendía con Clesa reforzar su imagen y expansión, pero se convirtió en su peor pesadilla y el hundimiento del grupo de Ruiz-Mateos.

Apartada la familia Ruiz-Mateos por el juez concursal, en el plazo de un año la agrupación  cooperativa Acolact, adquirió la factoría de Caldas de Reyes , especializada en postres y yogures. Y cual Ave Fénix, Clesa ha renacido de sus cenizas y vuelve a estar renovada en los lineales de grandes superficies.

Su factoría madrileña ha sido incluida en el Catálogo de Edificios Protegidos por su singularidad constructiva y se convertirá en un espacio de innovación y cultura.

 

 

 

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